Las personas con diabetes notan de forma diferente los síntomas habituales de un infarto de miocardio

Un pequeño estudio de la University College London, Reino Unido, ha revelado que las personas con diabetes no sienten del mismo modo el clásico dolor torácico y otros síntomas habituales relacionados con el infarto de miocardio, lo que podría ayudar a explicar por qué las personas con diabetes tienen una mortalidad por esta causa.

Así se desprende de un estudio publicado en BMJ Open, cuyos autores analizaron los datos de 39 adultos con diabetes que experimentaron un infarto agudo de miocardio. La mayoría dijeron sentir un poco de dolor en el pecho, pero no como esperaban, lo que no les llevó a pensar que se tratara de un infarto.

“La diabetes a largo plazo daña el corazón de muchas maneras -causando un mayor bloqueo de los vasos sanguíneos del corazón- pero también daña los nervios”, según Melvyn Jones, uno de los autores del estudio, lo que hace que estos pacientes “sientan menos dolor cuando se corta el suministro de sangre y se produce la presión sobre el corazón que precede al infarto”.

El dato es significativo porque las personas con diabetes tienen hasta tres veces más probabilidades de morir por enfermedades del corazón que la población general, y hasta seis veces más riesgo de acabar sufriendo un infarto, ha señalado Jones.

Todos los pacientes incluidos en el estudio fueron atendidos en uno de los tres hospitales de Londres y tenían entre 40 y 90 años. La mayoría eran hombres y aproximadamente la mitad eran de raza blanca.

La mayoría tenía lo que se conoce como diabetes tipo 2, que está ligada al envejecimiento y la obesidad y tiene lugar cuando el cuerpo no puede usar la insulina de forma adecuada para convertir el azúcar en sangre en energía. Sólo cuatro de ellos tenían diabetes tipo 1, una afección de por vida que se desarrolla cuando el páncreas apenas produce insulina.

Muchos de los participantes describieron los síntomas de infarto clásicos, como dolor en el pecho e incomodidad. Sin embargo, muchos sintieron que su dolor no era lo suficientemente severo como para ser considerado un infarto, o pensaron que la incomodidad que sentían en el pecho era similar al que puede causar un evento de este tipo.

Una sensación que podría dar lugar a retrasos en la búsqueda de atención, lo que a su vez se asocia con menos probabilidades de supervivencia y un mayor riesgo de complicaciones y discapacidad.

Los autores reconocen que el estudio es pequeño y no se diseñó de forma específica para probar esta vinculación con el infarto. Aún así, confirma la creencia de que las personas con diabetes pueden ser propensas a presentar síntomas atípicos de infarto, ha añadido Deepak Bhatt, director ejecutivo de Programas Cardiovasculares Intervencionistas en el Centro Cardíaco y Corazón del Hospital Brigham and Women’s de Boston (Estados Unidos), que no participó en el estudio.